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8M – DÍA DE LA MUJER: “En los ’70 las mujeres del Lawn empezamos a empujar un poquito” (Susana Ceballos de Albano, socia del Córdoba Lawn)

Conoce todos los secretos del Córdoba Lawn Tenis. Susana de las Mercedes Ceballos de Albano ha caminado cada rincón del club en tiempo y espacio desde que tenía 8 años. Se hizo socia el 28 de diciembre de 1950 y desde entonces hasta hoy, con 83 cumplidos, ha vivido cada página escrita en el Club del Parque Sarmiento.

 

 

En esos 76 años ha sido testigo de los cambios en la vida de la institución, incluyendo el rol de la Mujer, que este domingo 8 de Marzo celebra su día. Desde los tiempos en que las mujeres estaban confinadas a usar las canchas secundarias o el frontón, en los que el Club tenía a Graciela del Río como campeona sudamericana de ¡natación! y contaban con pista de baile para los jóvenes (en lo que hoy sería un matinee de los sábados), a esta actualidad de instalaciones modernas y en la que hay cinco mujeres en la Comisión y una vicepresidente.

 

“Evolucionó muchísimo el rol de la mujer. Al principio veníamos con nuestros padres y nos quedábamos toda la tarde, a charlar, a conversar, y a bailar en la pista cuando éramos un poquito más grandes. Siempre salíamos a dar vuelta por el parque, era un grupo muy lindo. Pasamos una época muy linda, fuimos muy felices todos, y ¡hasta terminamos casándonos entre nosotros!”, comenta mientras se ríe.

 

Es que, en los ’60, el club era el lugar de reunión de familias de la Ciudad, varios de Nueva Córdoba, con el tenis como excusa. Susana recuerda su niñez y adolescencia, reunida junto “a los Rodón, los Albarenque, somos todos de la misma época”. 

 

Con algunas curiosidades: “en la época en que nos hicimos socios, tenías que sacar una bolilla. Si salía una bolilla negra, a ese socio no se lo aceptaba, y no cualquiera podía ser socio del Córdoba Lawn. Acá tenías que pagar y sacar la bolilla, son épocas” (risas).

 

Espacio de familia

 

“Extraño esa vida -dice con nostalgia-. Éramos todos una familia, nos conocíamos, éramos todos amigos. Te pasabas el día acá. Almorzábamos y el padre se iba a jugar al tenis, la madre a la canasta hasta la tardecita, y nosotros bailábamos un rato. Después cada uno a su casa”.

 

“Uno de los chicos había hecho una consola y ponía los parlantes a la pista y bailábamos. Era la época del rock. Ahora venís, jugas al tenis y te vas a tu casa; antes jugábamos al tenis, nos cambiábamos, nos arreglábamos y bailábamos o nos quedábamos a charlar”, rememora.

 

Allí Susana conoció al amor de su vida, Eduardo “Lalo” Albano, “seguramente en alguno de los bailes”, y de ese matrimonio nacieron cuatro hijos: María Susana, María Silvina, Claudia Lorena y Juan José. Eran tiempos en los que “mi papá jugaba al tenis y mi suegro también, pero ellos fueron dejando y nosotros seguimos viniendo. Nos fuimos a vivir a Carlos Paz y me venía todos los sábados a jugar al tenis. Nunca deje de venir a este Club”, recuerda.

 

El Lawn era un club de familia, pero tradicional, con predominio masculino: “los presidentes, los vicepresidentes y toda la comisión eran hombres. Y no podíamos jugar en la cancha 1, a nosotras nos mandaban a las últimas canchas o al frontón, porque no estábamos a la altura”.

 

-Pero, había buenas jugadoras.

-La “Coca” Livetti (N.deR.: de nombre Viola, llegó a ser número uno de Argentina en 1961) y la “Teté” Banus (María Inés, gran dirigente y fundadora del Club de Veteranas Córdoba) empezaron a hacer un poco el movimiento, a separarse de los hombres y hacer torneos o viajes de mujeres solas. También estaba “Manucha” Bosio (primera cordobesa en jugar la vieja Copa Federación, hoy Billie Jean King Cup) que venía al club.
El resto veníamos los sábado y domingo, en los días de semana muy poco porque o estudiabas o trabajabas, y si no venías con la familia, no venías. Lo hacíamos más por entretenimiento”.

 

En los ’70 la realidad empezó a cambiar. “Después que nos casamos y tuvimos hijos, ya estaban ‘las veteranas’ y empezaron a hacer los viajes de mujeres solas. Hemos hecho viajes muy lindos. Ahí empezamos a empujar un poquito”, destaca. Y agrega: “Ahora veo que las mujeres juegan en la cancha 1 y me sorprendo porque no estamos acostumbradas. Mi marido y otros dirigentes no nos dejaban aparecer por ahí, era un pecado. Pero ahora sí se puede”.

 

Susana tuvo su momento de “despertar”: “después que me casé (a los 23) perdí todos los complejos y empecé a jugar. Como jugadora era del medio para abajo, pero recién pude dedicarme cuando mis hijos fueron más grandes y podía dejarlos solos en el club. Jugaba al tipo de tenis de mi marido, de los drops y mucha técnica. Ahora tienen fuerza, no tanta técnica, y hay muchas mujeres a las que no les gusta jugar conmigo porque hago muchos drops” (risas).

-¿Qué es el Lawn para usted?

-Mi segunda casa. Entro acá como si fuera mi casa, a pesar de que ahora casi no conozco a nadie (risas). En el Lawn me puse de novia; acá hice mi fiesta de egresada del secundario; hice una de las fiestas de casamiento de mis hijos. He tenido muchos acontecimientos en el club.

-¿Sigue jugando?

- Si, sigo jugando. Nos cuesta encontrar “los cuartos” (para el dobles) porque cada vez somos menos, pero sigo jugando. Extraño un montón al tenis porque estoy jugando poco, pero ya me busqué un profesor. Ser dirigente no me interesó, pero me hubiese gustado jugar mejor, empezar desde más chica, pero no pude. Antes aprendíamos en el frontón, y el frontón te devuelve todo.

 

Hoy, a los 83, Susana de las Mercedes Ceballos de Albano sigue caminando los rincones del club, y pisando sus canchas centenarias. Ha visto cambiar el mundo de maneras inimaginables, pero conserva su pasión por el tenis, el sentimiento por el club en el que transitó la mitad de su vida, y el espíritu familiar que le permite seguir depositando sus afectos más profundos en el Club del Parque Sarmiento.

 

© Córdoba Lawn Tenis Club - Concepción Arenal 299 - Córdoba Capital - Argentina
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